La Iglesia de Huacho

Literatura

¿Estás perdido?

Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1 Juan 2:15.

La Naturaleza del Hombre y el Nuevo Nacimiento

Muchos creen ser cristianos porque asisten a una iglesia, oran o conocen la Biblia. Pero la pregunta más importante es esta: ¿Has nacido de nuevo? (Juan 3:3) Las Santas Escrituras enseñan claramente cuál es la condición natural del hombre y qué significa la verdadera conversión.

La condición natural del hombre

Nacido caído: El hombre no nace moralmente neutral. Desde su nacimiento está corrompido por el pecado. Salmos 51:5; Isaías 48:8; Salmos 58:3.
Muerte espiritual: El hombre natural está espiritualmente muerto delante de Dios. Romanos 5:12-14, 21; Romanos 3:9-20; Romanos 8:5-8; Efesios 2:1-3.
Tinieblas espirituales y alienación de Dios: El hombre está separado de Dios y ciego a la verdad espiritual. Efesios 4:17-19; Colosenses 1:21-22; 1 Juan 4:5-6; 1 Juan 3:7-10; 2 Corintios 3:14-18; 2 Corintios 4:4-6; Hechos 26:16-18; Juan 8:31-37.

La necesidad del nuevo nacimiento

La salvación no es una reforma moral ni un cambio superficial. Es un nuevo nacimiento producido por Dios. Juan 3:3; Juan 1:12-13; Juan 14:22-24; Romanos 8:9-17; Tito 3:3-7; 1 Juan 2:15-17; 1 Juan 2:4-6; 2 Pedro 1:4; 1 Corintios 2:14
La salvación solo es posible a través de Jesucristo. 1 corintios 15:21-22, 45; Romanos 5:12-21
Un nuevo corazón y una nueva vida: El verdadero creyente se convierte en una nueva criatura. Mateo 7:16-23; Mateo 12:33-37; 2 Corintios 5:17; Gálatas 6:14-15; Filipenses 3:3
Una nueva vida moral: La conversión produce una transformación real. 1 corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Efesios 5:3-6; Apocalipsis 21:7-8; Romanos 6:1-23
El llamado de Cristo: Seguir a Cristo implica arrepentimiento, fe y negarse a sí mismo. Juan 12:25-26; Marcos 8:34-38; Lucas 14:16-26; Mateo 10:32-39.
De acuerdo con las Santas Escrituras, la salvación o conversión no es un proceso gradual. Es una obra instantánea, milagrosa y soberana de Dios, comparable a un nuevo nacimiento. Por lo tanto, si la Palabra de Dios te condena, si tu testimonio de conversión no encaja con la enseñanza bíblica, tu problema no se resolverá mediante intentos de arrepentimiento progresivo, esfuerzos religiosos o disciplinas externas. Tu necesidad es una verdadera conversión a Cristo.

Una advertencia:
El amor predominante al mundo es una evidencia clara de un corazón no santificado. Sin embargo, con cuánta frecuencia este pecado se esconde bajo la apariencia de una profesión cristiana.
Este pecado tiene tal poder de engaño que muchas veces, cuando todos los demás pueden ver la mundanalidad y la codicia de un hombre, él mismo no puede verla.
Tiene tantas excusas y pretextos para su amor por el mundo que termina cegándose a sí mismo y pereciendo en su propio engaño.
¡Cuántos cristianos profesantes hay para quienes el mundo tiene más afectos que Cristo!
Personas que se preocupan por las cosas terrenales y que, por lo tanto, muestran una mente carnal que conduce a la destrucción.
( Romanos 8:5 ; Filipenses 3:19 )
Si examinaran cuidadosamente sus corazones, descubrirían rápidamente que su mayor satisfacción está en el mundo y que su principal esfuerzo es obtener y asegurar las cosas de este mundo. Estas son señales seguras de un pecador inconverso.
La vida del hipócrita es lamentablemente deficiente. Puede hablar como un ángel, pero su corazón está lleno de corrupción.
Puede tener una apariencia limpia por fuera, pero por dentro está lleno de podredumbre
( Mateo 23:27 ).
Su corazón es un horno de lujuria, un almacén de orgullo y la sede de la malicia.
Puede tener una cabeza llena de conocimiento, como Nabucodonosor con su cabeza de oro; pero sus pies son de barro. Sus afectos son mundanos, sus pensamientos terrenales, y su caminar es carnal y sensual.